El Parque Nacional Natural Chingaza es una de las áreas protegidas más importantes de Colombia, reconocido por su valor ecológico y cultural. Está ubicado en la cordillera Oriental de los Andes, al noreste de Bogotá, y protege una gran diversidad de ecosistemas andinos. El parque tiene una extensión total de 76.600 hectáreas y está integrado por 11 municipios, de los cuales siete pertenecen al departamento de Cundinamarca: Fómeque, Choachí, La Calera, Guasca, Junín, Gachalá y Medina, y cuatro pertenecen al departamento del Meta: San Juanito, El Calvario, Restrepo y Cumaral. [1]
El Parque Nacional Natural Chingaza alberga una gran variedad de ecosistemas, que incluyen bosques altoandinos y subandinos, así como extensos páramos, debido a su amplio rango de altitud que va aproximadamente desde 800 hasta 4.000 metros sobre el nivel del mar - esta gradación altitudinal genera ambientes diversos y complejos, desde bosques húmedos hasta páramos con vegetación especializada. Además, dentro del parque existen complejos de humedales altoandinos que sostienen una rica biodiversidad y presentan gran valor biológico, escénico y cultural para las comunidades ancestrales locales, como las de las culturas Muisca y Chibcha. [1]
El Parque Nacional Natural Chingaza ha recibido importantes reconocimientos internacionales por su valor ecológico: En 2008 fue designado como Área de Importancia para la Conservación de las Aves (AICA) por BirdLife International, debido a su papel crucial para la protección de especies de aves, consideradas sitios críticos e irreemplazables. Ese mismo año, el Sistema Lacustre de Chingaza fue incluido en la Lista de Humedales de Importancia Internacional bajo la Convención Ramsar, protegiendo aproximadamente 4.058 hectáreas de humedales esenciales para especies acuáticas y sistemas biológicos. [2]
El nombre Chingaza proviene de una vocablo muisca, asociado a la cultura indígena que habitó esta región antes de la llegada de los europeos. En contextos antropológicos y culturales se registra que la palabra significa “serranía del dios de la noche" en referencia a la importancia espiritual que este territorio tenía para los pueblos indígenas ancestrales que veneraban sus lagunas y montañas. [3][4]
Los pueblos muiscas ocuparon históricamente la zona que hoy corresponde al Parque Nacional Natural Chingaza, y consideraban sitios como los lagos, páramos y fuentes de agua como espacios sagrados, conectados con sus prácticas rituales y cosmología. Aunque hoy no existen comunidades indígenas establecidas dentro del parque, el legado cultural y espiritual de los muiscas sigue siendo relevante en la comprensión histórica del territorio. [5]
El Parque Nacional Natural Chingaza fue declarado Parque Nacional Natural en 1977 mediante Decreto, con el propósito de proteger sus ecosistemas únicos y biodiversidad, especialmente por su valor como fuente de agua, biodiversidad y servicios ambientales para Colombia. [4]
Chingaza es conocida como una “fábrica de agua", por ser una de las principales áreas de regulación hídrica de Colombia. Gracias a sus páramos y bosques altoandinos, el parque es fundamental para el suministro de agua; se estima que aporta aproximadamente el 80 % del agua que consume la ciudad de Bogotá, a través de sistemas como el embalse de Chuza y la red hídrica asociada, beneficiando a millones de personas. [6]
La región alrededor de Chingaza está habitada principalmente por comunidades campesinas, que han desarrollado relaciones culturales, económicas y sociales con el territorio, buscando equilibrar sus actividades productivas con la conservación del ecosistema de alta montaña. La gestión del parque incluye cooperación con estas comunidades para apoyar el manejo sostenible del área protegida. [4]
El Parque Nacional Natural Chingaza alberga una de las mayores diversidades de aves del país. A continuación se presentan especies amenazadas, endémicas y aves emblemáticas clave para el equilibrio ecológico del páramo y los bosques andinos.
Ave emblemática de Colombia.
Especie acuática dependiente de humedales altoandinos.
Ave endémica de los humedales de la Sabana de Bogotá.
Habita bosques densos andinos.
Gran rapaz de bosques montanos.
Ave terrestre, esquiva y exclusiva.
Habita lagunas altoandinas.
Clave para la dispersión de semillas.
Ave de páramo dependiente de suelos húmedos.
Distribución restringida a los Andes colombianos.
Amenazado por comercio ilegal y pérdida de hábitat.
Dependiente de bosques maduros andinos.
Relacionado con la palma de cera.
Ave de matorrales altoandinos.
Colibrí exclusivo de páramos colombianos.
Habitante del sotobosque frío andino.
Construye nidos entre pajonales.
Adaptado a climas extremos de altura.
Posee el pico más largo en proporción a su cuerpo.
Rapaz dominante de zonas abiertas.
Carroñera clave para la limpieza.
Frecuente en bordes de bosque.
Dispersor de semillas de bosques andinos.
Excavador de troncos.
Ave colorida típica de bosques montanos.
Una de las aves más visibles.
Habitante de bosques altos.
Colibrí grande adaptado al frío.
Especialista en flores de alta montaña.
Pequeño cantor de pajonales.
Ave discreta del páramo alto.
Habitante frecuente de lagunas.
Migratoria que usa humedales.
Ave vigilante de áreas abiertas.
Pequeña rapaz nocturna.
Búho típico de bosques andinos.
Nocturno, se camufla en suelos abiertos.
Ave nocturna frugívora de cuevas.
El Parque Nacional Natural Chingaza fue incluido el 18 de septiembre de 2020 en la Lista Verde de Áreas Protegidas y Conservadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), un reconocimiento que certifica que el parque cumple con estándares avanzados de gobernanza, planificación, manejo y resultados de conservación.
Como parte de las acciones de conservación del parque, Parques Nacionales Naturales de Colombia realiza monitoreos ecológicos continuos para evaluar el estado de las especies y los ecosistemas de alta montaña presentes en el área protegida. Este seguimiento hace parte de las acciones destinadas a asegurar la permanencia de la biodiversidad y los servicios ecosistémicos que presta Chingaza.
La investigación científica es fundamental para la conservación de Chingaza. La excepcional diversidad de especies registrada en el parque ha sido estudiada por investigadores en múltiples disciplinas, y el área es considerada propicia para actividades científicas que generan nuevos conocimientos sobre la vida silvestre y los procesos ecológicos altoandinos.
El parque es un espacio donde se promueve la educación ambiental como herramienta clave para la conservación de la biodiversidad y la sensibilización sobre la importancia de los páramos y bosques altoandinos. A través de actividades de interpretación del patrimonio natural, visitantes, comunidades locales y estudiantes pueden conectarse con la naturaleza y aprender sobre prácticas que favorecen la conservación.
Dentro del parque se encuentra el Sistema Lacustre de Chingaza, designado como Sitio Ramsar de Importancia Internacional, con aproximadamente 4.058 hectáreas de humedales altoandinos. Esta área cumple un papel crucial como hábitat para aves acuáticas y otras especies, contribuyendo a la conservación de la biodiversidad y al equilibrio hidrológico de la región.
Las comunidades campesinas aledañas al parque han sido parte activa en estrategias de conservación, colaborando con iniciativas que fomentan la protección de los recursos naturales, la fauna y la flora de alta montaña, y promoviendo prácticas sostenibles compatibles con la preservación de los ecosistemas de Chingaza.
Guardianes del Páramo está conformado por dos estudiantes comprometidos con la conservación del PNN de Chingaza, territorio esencial para la biodiversidad y equilibrio ecológico de la región. Nuestro trabajo surge de unir una tesis de grado con un proyecto productivo, y por el intereses de aportar soluciones y concientización real a los desafíos ambientales del territorio cundinamarqués, integrando conocimiento académico, biológico e informativo con herramientas digitales.
Como equipo nos centramos en el estudio, divulgación y conservación de la avifauna del PNN de Chingaza, entendiendo que las aves son indicadores clave en el comportamiento ambiental y son un llamativo para acercar a la comunidad hacia la importancia de la conservación del páramo y de estas mismas.
Bajo un enfoque en educación 2.0, por medio de fotografías, videos, videojuegos y material didáctico, desarrollamos estrategias para promover aprendizaje sobre la apropiación de nuestros recursos, territorio y la participación ciudadana en la conservación.
Nuestro propósito es aportar, desde la ciencia y la educación, a la conservación de uno de los ecosistemas más valiosos de nuestro país, y la construcción de una conciencia ambiental, accesible, sostenible y sobre todo entendible para pequeños y grandes.
¡Somos Guardianes!
Las aves son excelentes bioindicadores del estado de salud de los ecosistemas. Su presencia, abundancia y comportamiento nos permiten evaluar la calidad ambiental y detectar cambios en el hábitat. La diversidad de 531 especies de aves en Chingaza refleja la integridad de sus ecosistemas.
Chingaza alberga 37 especies de aves migratorias (34 boreales y 3 australes), representando más del 26% de las aves migratorias registradas para Colombia. Estas especies conectan ecosistemas de todo el continente americano, haciendo de Chingaza un eslabón vital en las rutas migratorias hemisféricas.
La conservación exitosa de las aves de Chingaza depende de un compromiso colectivo. Cada especie que protegemos representa no solo un logro de conservación, sino también la preservación de procesos ecológicos esenciales, patrimonio genético único y belleza natural para las futuras generaciones.
Explora nuestros juegos educativos diseñados para aprender sobre las aves, los ecosistemas y la importancia del Parque Nacional Natural Chingaza de una forma divertida.